Puede que los tiempos de lucha no hayan terminado y haya que esconderse
bajo la cama para evitar escuchar los disparos al corazón.
Acurrucarse en una esquina esperando que los ruidos cesen,
y que paren los llantos incontrolados de la multitud.
Piensas, ¿Cómo hemos podido llegar a esto?
¿Cómo hemos acabado tan mal?
Entonces una vocecita resuena en tu cabeza recordándote
una frase que alguien te dijo alguna vez.
'Esa camiseta verde no pega con ese pantalón azul, Laura'




